Él ya caminaba, ella aun en coche de colores
la niña sonreía, le gustaban sus cortos rizos negros
jugaba a hacer trencitas de sueños con sus cabellos

Él jugaba con su coche
cuidaba de que no cayera
imaginaba mil y un carreras
eran aliados de espaldas y sin nombres

La distancia detuvo el juego, los dos crecieron
ella cayó de su coche, el perdió las carreras
ahora ella cantaba para poder soñar
él aprendió a tocar el piano
los dos encontraron su magia
una voz y otro dedos

Los dos vivían sus ilusiones, pasaba el tiempo
él tocaba su piano en un conocido bar de misterios
hacia falta una voz en aquel lugar
ella paseaba por la ciudad
leyó en un anuncio las estrellas
el dueño quería verla brillar

Él tocaba una canción que no le fallaba a su memoria
se mostraba de espaldas, ella reconoció su cabello
cogió el micrófono y se deslizo por los sueños

Él la miraba sabia bien quien era
termino la canción, despertó la sonrisa de complicidad
entre aplausos y elogios ella se acerco a él
él le dijo: “mi nombre es Petrus”
ella contesto “ya lo sabia”

2 comentarios:

MundoPetrus dijo...

MI vida, lo rico de aquí es lo anacrónico del ambiente, me gusta como nos relatas en diferentes canales, corazón, te amo

ScrinS dijo...

Bellísimo Claudia, con que habilidad viajas en el tiempo.
Un cariñoso abrazo